miércoles 12 de agosto de 2009
A LOS NAVEGANTES NO URUGUAYOS
martes 11 de agosto de 2009
EL REPIQUE Y LA PROCESIÓN

jueves 30 de julio de 2009
EL BEBÉ "AÍDO"
He tenido en mi mano un feto de doce semanas. Coño, es un niño diminuto con ojos, nariz, manos, pies, piernas. Un ser humano indefenso al que le falta la voz para hacer valer sus derechos.
Frente a la progresía de salón, la del caviar y el domperignon, se alza el verdadero progresista, el que está a favor del débil y en contra de los abusos del fuerte, a favor del negro y en contra de los abusos del blanco, a favor de la hembra y en contra del macho, a favor del niño y en contra del adulto, a favor del pobre y en contra del rico. A favor, en fin, del desfavorecido y en contra de los abusos de los que disponen de la fuerza y la imposición.
Después de haberlo visto en mi mano, estoy a favor del feto de doce semanas y en contra de la madre que decide aplastar a la criatura. No se trata de una cuestión religiosa sino de derecho natural. Quitar la vida a un feto de doce semanas es matar a un ser humano que no puede defenderse. Me pongo por eso al lado del más débil en el debate del aborto. Para el ideario progresista, escribe Miguel Delibes, «la vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto, y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podía atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el progresismo; nadie podía recurrir».
El progresismo serio se opondrá siempre a la barbarie de la guerra, a la pena de muerte, a la carrera de los armamentos, a todo lo que atenta contra la vida. Se opondrá también a las imposiciones del fuerte sobre el débil, del poderoso sobre el desfavorecido. Y ¿por qué no, sin embargo, al abuso de la madre, que es la fuerte, sobre el feto indefenso y debilísimo? No quiero entrar ahora en el debate de cuándo comienza la vida. La ley de plazos que se prepara, además de la aberración de que una menor pueda abortar sin conocimiento de los padres, permite hasta los tres meses la interrupción legal del embarazo. He tenido un feto de doce semanas en la mano y era un niñito. De cinco centímetros, pero un niñito. Como ha explicado muy bien Miguel Delibes, para los que defendemos la vida, la náusea se produce ante la salvajada de la guerra, ante el poste de agarrotamiento, la cuerda de la horca o la cámara de gas. ¿Por qué no también, se pregunta el gran escritor, ante el quirófano esterilizado en el que se aplasta la vida de un ser humano de doce semanas? Un grupo de profesionales serios ha reproducido en plástico un feto de tres meses. Se van a distribuir no menos de 200.000 ejemplares de lo que se llama ya el bebé-Aído. Me parece una excelente idea que abrirá los ojos a muchos, tal vez a la propia Bibiana, a la que vi el otro día en la estupenda cena de Paloma Segrelles y me pareció como siempre una persona encantadora.
lunes 20 de julio de 2009
UNA CARTA DE JAVIER METHOL
Hola querida Agustina: Te voy a tratar así porque tienes la edad de mi hija menor, así que casi te conozco.- Nada hubiéramos logrado nosotros sin el Amor con el que Dios nos unió en Su Mandamiento: "Ama a tu prójimo como a ti mismo", porque así, unidos, logramos la fe y la esperanza que nos dieron la fuerza para luchar por la vida de todos por igual.- Agustina: El accidente lo causó totalmente un error humano de los pilotos y no podemos culpar a Dios por los errores de los hombres. Y entonces se produjo el primer milagro: "Medio avión, sin alas ni pilotos, increíblemente aterrizó en medio de lo imposible".- Hoy día, expertos de las FFAA expresan que eso es imposible que suceda de nuevo, porque si se hubiera partido un metro antes o un metro después, nadie se hubiera salvado.- Cómo podemos no agradecer a Dios.- Cómo podemos no agradecer a Dios cuando nos mantuvo vivos a pesar de que el mundo nos había dado por muertos, dándonos los medios y el camino para salir. Sí, Agustina, yo sé lo que tú piensas.- ¿Cómo puedo agradecer cuando Liliana murió de una manera tan horrible? Pero yo te digo: Liliana no murió porque nos dejó tanto amor, que sigue viva en nuestros corazones.- Sólo su cuerpo quedó enterrado en la nieve, porque su alma está junto al Señor y todo su amor quedó en mi corazón para que yo lo devolviera a nuestros hijos.Nadie la recuerda por cómo murió y sí, por cómo vivió. Fíjate qué injusto sería yo si viviera llorando su muerte y olvidan
do todos los momentos llenos de amor y felicidad que compartimos mientras vivimos juntos.- Hoy, cuando la recuerdo o veo una foto suya, sonrío recordando su amor.-Recuerda, Agustina: las personas mueren recién el día que las olvidamos y por lo tanto, nunca llores a los que amas porque los mantienes vivos en tu corazón. Además, la capacidad de amar del ser humano es infinita y puedes amar a varias personas al mismo tiempo y con la misma fuerza. Yo, después de ser padre y madre durante cinco años, me volví a casar con Ana María y con ella tuvimos cuatro hijos más. Amo a Ana María con todas mis fuerzas y ella lo sabe, pero no he dejado de amar ni a Liliana, ni a mis padres, ni a mis hermanos fallecidos.- La muestra del amor infinito nos la da Jesús Cristo, que hasta su vida dio para salvarnos.- Nunca reniegues de Dios ni de Cristo, que son una misma persona, porque es el único que permanecerá a tu lado en los peores momentos, consolándote y ayudándote y ten cuenta que, aunque tú no lo veas, Él siempre te escucha si le hablas desde el corazón, porque a tu corazón Él te contestará.- Lo hace conmigo siempre que lo necesito.- Prueba hacerlo con amor y lo comprobarás. Recibe querida Agustina un cariñoso beso y abrazo de padre, con mi deseo de que, junto a tus seres queridos, Dios te bendiga y proteja con el mismo Amor que lo hizo con nosotros en la montaña. Javier Methol viernes 17 de julio de 2009
NOBLEZA OBLIGA

viernes 10 de julio de 2009
MI AMIGA, MERCEDES SALISACHS
Desde que empecé este blog recomendé "todas las novelas de Mercedes Salisachs", como se lee en el apartado VER TODO MI PERFIL. Quisiera ahora recomendarles la última: se titula "Good bye España" y es una novela histórica sobre la reina Victoria Eugenia (en la foto), esposa de Alfonso XIII y abuela del actual rey de España, Juan Carlos I.